Centro de Interpretación del Litoral

La Maruca, un entorno natural e histórico


Deja un comentario

‘Potholes’ en las lastras del intermareal

Los ‘potholes’, término inglés que significa ‘bache’ pero que literalmente es traducible como ‘agujero olla’ y que algunos geólogos denominan ‘potes’, son unos agujeros u oquedades que presentan la curiosidad de tener una forma redondeada y su superficie interior lisa y casi podría decirse que pulimentada. Es frecuente encontrarse dentro de ellas algunas piedras o cantos rodados.

Se forman cuando en una pequeña depresión de la superficie de la roca se depositan piedras que, al ser movidas por los movimientos del agua y las corrientes, especialmente si se forman remolinos, van desgastando y puliendo la superficie como si se tratara de un molino de bolas. Es lo que se denomina erosión helicoidal. La depresión se va haciendo cada vez más profunda hasta formar el agujero en el que quedan encerradas las piedras y que en ocasiones puede tener un diámetro interior mayor que el de la boca, recordando entonces la forma de las ollas y marmitas antiguas.

En los alrededores de La Maruca y el Centro de Interpretación del litoral, especialmente en la zona de Bañaperros y Rosamunda, es fácil encontrase con alguna de estas pequeñas formaciones geológicas. Te animamos a que las busques.


Deja un comentario

Interpretando la matrícula de los barcos

En la proa de los barcos de eslora comprendida entre los 2,5 y los 24 m debe aparecer su matrícula o número de identificación. Así como las antiguas matrículas de los coches nos decían su procedencia, las matrículas de los barcos, con su combinación de cifras y letras, nos dan una serie de datos sobre el mismo que a los profanos les pueden pasar desapercibidos. ¿Qué nos dicen las matrículas?

En primer lugar nos encontramos con un número ordinal que nos indica la lista a la que pertenece el barco; vendría a ser su categoría.

Existen nueve listas, que son las siguientes:

1ª Plataformas de extracción del subsuelo marino y barcos auxiliares
2ª Buques de transporte de pasajeros o mercancías (o ambos)
3ª Buques de pesca
4ª Barcos auxiliares de pesca y de acuicultura
5ª Remolcadores y barcos auxiliares del servicio de puertos
6ª Embarcaciones deportivas que se explotan con fines lucrativos
7ª Embarcaciones deportivas de recreo
8ª Buques de organismos públicos (nacionales o autonómicos)
9ª Lista provisional para buques aún en construcción

A continuación vienen dos letras, que indican la provincia marítima a la que pertenece. En el caso de Cantabria, se corresponden con la provincia marítima de Santander, identificada por las letras ‘ST’.

La lista completa de las provincias marítimas y sus correspondientes letras se puede consultar aquí:

https://es.wikipedia.org/wiki/Provincias_mar%C3%ADtimas_espa%C3%B1olas

Junto a las letras de la provincia marítima, una cifra indica el distrito, representado por el puerto el puerto más relevante de cada uno de ellos. En Cantabria (provincia marítima de Santander) son seis:

ST-1Castro Urdiales
ST-2Laredo
ST-3Santoña
ST-4Santander
ST-5Requejada
ST-6San Vicente de la Barquera

Le sigue un grupo de hasta tres cifras que corresponden al número del folio (la documentación del barco) y termina con otro grupo de dos cifras que indican el año de matriculación (a partir de 1991).

Este barco tendría un uso recreativo, estaría matriculado en Requejada, con el folio nº 8 y sería del año 1993.

De este modo, interpretando la matrícula, podemos saber su actividad, su lugar de origen y su antigüedad.


Deja un comentario

¡Feliz 40º cumpleaños, Museo Marítimo del Cantábrico!

Tal día como hoy, el 3 de abril de 1981, se inauguró oficialmente el Museo Marítimo del Cantábrico en Santander, bajo la dirección de José Luis Casado Soto. El museo se gestó gracias a la iniciativa de Rafael González Echegaray, presidente de la Diputación Provincial de Santander, y de Orestes Cendrero, director del Laboratorio Oceanográfico de Santander, que consiguieron en 1972 la firma de un convenio entre la Diputación y el Instituto Español de Oceanografía (IEO) para construir los edificios que albergaran el Museo y el centro del IEO. En el nuevo museo se alojaron los fondos de la colección de Historia Natural de la Estación de Biología Maritima de Santander que se hallaban en el museo del pabellón de Molnedo (denominada popularmente “La Biología”) y del Museo Naval del Real Astillero de Guarnizo, construido por iniciativa del Centro de Estudios Montañeses, según cuenta su actual director, Gerardo García Castrillo.

Las instalaciones actuales datan del año 2003, cuando se inauguró la modificación y ampliación del edificio original, que permitió ampliar los acuarios y exponer fondos que hasta entonces no disponían de espacio expositivo.


Deja un comentario

Ley de pesca de Cantabria

El pasado 22 de marzo, se publicó en el Boletín Oficial de Cantabria la Ley 1/2021, de 4 de marzo, de Pesca Marítima, Marisqueo y Acuicultura de Cantabria.

Esta ley tiene por objeto regular, en el ámbito de las competencias de la Comunidad Autónoma de Cantabria los asuntos referidos a la conservación, la protección y la regeneración de los recursos marinos; el ejercicio de la pesca marítima, el marisqueo, la explotación de algas y la acuicultura; la ordenación del sector pesquero de Cantabria; la comercialización y la transformación de los productos pesqueros en Cantabria; las actividades de buceo; la formación en actividades náuticas, tanto profesionales como recreativas; y la inspección, el control y el régimen sancionador en los asuntos considerados en la misma.

La ley entrará en vigor un mes tras su publicación en el BOC.

https://boc.cantabria.es/boces/verAnuncioAction.do?idAnuBlob=359564


Deja un comentario

La liebre de mar

Por el mar corren las liebres
por el monte las sardinas, tralará...

Correr, correr, lo que se dice correr, no; pero arrastrarse por el fondo, trepar entre las algas o incluso nadar, sí que lo hacen las liebres de mar como ésta que nos encontramos recientemente en una charca de La Maruca, muy cerca del Centro de Interpretación. Así que en la canción no se miente tanto como se pretende.

Las liebres de mar son moluscos gasterópodos, al igual que los caracoles, pero con la concha muy pequeña y no visible al estar recubierta por el manto (vamos, que la llevan por dentro). Dentro de los gasterópodos, se incluyen en la subclase de los opistobranquios y a su vez en el orden de los tectibranquios. La liebres de mar pertenecen al género Aplysia, pudiéndose encontrar en nuestras costas varias especies.

Se caracterizan por tener un cuerpo globoso, con unas expansiones laterales del manto que forman como alas y que en algunas especies les permite nadar mediante movimientos ondulantes del mismo, lo cual es todo un espectáculo. En la parte anterior del cuerpo, en la cabeza, presentan dos tentáculos dirigidos hacia delante, a los lados de la boca y formados por tejido enrollado; en la zona del cuello llevan otros dos apéndices con funciones sensoriales, llamados rinóforos. Éstos se dirigen hacia arriba y, por estar también enrollados sobre sí mismos, recuerdan el aspecto de las orejas de una liebre y de ahí, junto a la forma general del cuerpo, les viene su nombre común. En la siguiente foto se pueden ver en la parte derecha del animal, que corresponde con la cabeza, aunque no demasiado bien, dicha sea la verdad.

Los colores varían según la especie, la edad y también de las algas de las que se alimentan, pues son herbívoras. En nuestro caso, el ejemplar medía unos 15 cm y mostraba un intenso color rojizo-violáceo oscuro, como de vino tinto. El margen rojo de las ‘alas’ del manto nos indica que pertenecería a la especie Aplysia fasciata, por lo que sería capaz de nadar. Otra especie común en nuestras costas es Aplysia punctata; se parece mucho a A. fasciata, pero no es capaz de nadar.


Deja un comentario

Erosión eólica en La Maruca

El viento es un agente erosivo que puede actuar sobre la roca, sobre todo si ésta es de tipo blando, como es el caso de las areniscas. En La Maruca, en la margen izquierda de la entrada de la ría de San Pedro del Mar, quedan al descubierto unos estratos de areniscas calcáreas situados por encima del nivel de la pleamar y orientados al nordeste, en los que se aprecia bien este fenómeno erosivo.

El viento arrastra partículas, granos de arena o gotas de agua que al golpear contra la roca la van desgastando progresivamente, creando en ocasiones formas caprichosas.

En este tipo de erosión es frecuente que se formen alveolos u oquedades redondeadas en la roca de tamaño variable que los geólogos denominan ‘tafoni’.


Deja un comentario

Stramonita haemastoma

En el intermareal de La Maruca nos hemos encontrado con varios ejemplares de Stramonita haemastoma (también denominada Thais haemastoma, nombre con el que se la encuentra en muchos libros y material bibliográfico). No es infrecuente encontrase con ejemplares de pequeño o mediano tamaño o sus conchas ocupadas por cangrejos ermitaños, pero en este caso hemos dado con algunos ejemplares que se acercan a su tamaño máximo de unos 8 cm.

La concha presenta una coloración oscura, muy discreta, que hace que pueda pasar fácilmente desapercibida sobre las rocas o entre las algas. Sin embargo, al voltearla, muestra una viva coloración naranja rodeando la abertura de la concha, característica que queda incluida en su nombre científico (haima = sangre; stoma = boca). También destaca un grueso opérculo, que puede recordar el aspecto de madera con estrías longitudinales, que cierra la abertura totalmente cuando se ve amenazada y que es bien diferente de los más populares y conocidos opérculos de Astraea rugosa (redondeados y de color blanco con espira bien marcada).

Este molusco gasterópodo fue, junto con las especies Bolinus brandaris (= Murex brandaris) o cañadilla y Hexaplex trunculus (= Murex trunculus) o busano, también de la familia Muricidae, empleados para obtener en la antigüedad el tinte denominado ‘púrpura de Tiro’, usado para dar color a los tejidos de lujo. Habrían empezado a usarla los fenicios; en Roma se empleaba en las togas de los magistrados y lo lucían los generales premiados con el triunfo, para luego ser de uso exclusivo del emperador; más tarde se empleó en los atuendos de los cardenales.

El tinte procede de la secreción de la glándula hipobranquial y una leyenda cuenta que se descubrió cuando al perro de Hércules se le tiñó la boca de color púrpura al masticar caracolas en la costa del Levante.


Deja un comentario

Vital Alsar y La Maruca

¡Talín, si te ahogas te mato!

Ésta era la amenaza de mi madre ante la insistencia de querer ir con mis amigos, niños como yo entonces, a la escarpada y preferida costa “La Maruca”. Yo sabía que la amenaza era la puerta del permiso para escapar corriendo. (…)

Todos los días de la primavera, verano y otoño, era la misma canción, aunque lloviera íbamos siempre a “La Maruca”, entrante del mar, donde las olas al chocar con las lastras que hay por doquier, formaban montañas de agua, de ruido, de espuma de belleza salvaje que nos fascinaba a Gelín, Lauro, Cachicho, Lucas, Lele, Cotelé, Pepín, Ricardo, Zalito, y a mis hermanos Lázaro, Nemesio, Pedro y a muchos chavales más, que nos dábamos cita en la rocosa playa. (…) 

Al bajar la marea, se vaciaba “La Maruca” y aprovechábamos para arrancar de debajo de las rocas, en los charcos, cámbaros, lapas, esquilas y anguilas. (…)

No perderá con los años el hechizo que “La Maruca” puso en mi niñez, aunque la adolescencia rompa sus fronteras para descubrir otros lugares de la costa cántabra, tal vez más bellos o más como el faro de Cabo Mayor, o Las Latas, puesto de todo buen pescador de cesta en brazo y caña larga. (…)

Así comenzaba Vital Alsar su libro “¿Por qué imposible? Las Balsas”, rememorando su niñez y sus primeros contactos con la mar, más concretamente en el lugar de La Maruca. El marino y aventurero santanderino, ciudadano del mundo, artífice y capitán de tantas expediciones por los mares del mundo, ya fuera en sus balsas, los galeones construidos en el Amazonas, la nao ‘Marigalante’ o el trimarán ‘Zamná’, falleció el 15 de septiembre de 2020 a los 87 años en Acapulco, México.

(Foto: Manuel Bustamante. El Diario Montañés)

“Quiero que lleves mis cenizas a Santander y las esparzas por el mar de La Maruca”, dejó ordenado en sus últimos días. Quiso, de este modo, que sus restos retornaran al lugar donde se forjó, ya desde la infancia, su relación con la mar, el lugar en el cual se encuentra ubicado el Centro de Interpretación del Litoral.

Hay una propuesta para que se le dé su nombre al paseo marítimo que discurre en la margen sur de la ría de San Pedro del Mar, en La Maruca.

(Foto del libro ‘¿Por qué imposible? Las Balsas’, Ed. Pomaire, 1976).

*    *    *    *    *

He vuelto a este rincón de infancia (…), y todo está casi igual. La misma mar brava e imponente, la brisa soplando de mar a tierra, excepto cuando hay viento sur (…). Todo está gris, es un día nublado y hace frío, mucho frío, es invierno; la mar sigue oliendo a salitre y musgo y sus olas arrogantes y poderosas remueven los tremendos bloques de la escarpada y rocosa costa. (…) Ya me llama mi eterna novia vestida de azul.

(Vital Alsar, ‘¿Por qué imposible? Las Balsas’).


Deja un comentario

Las boyas de la bahía de Santander

Nube, Bruma, La Paloma, El Dorao, La Osa, La Hierba…

Leyendo estos nombres se podría pensar en cualquier cosa menos en las boyas de un puerto, pero en realidad son los nombres que tienen algunas de las boyas de la bahía de Santander y que delimitan  la canal de navegación del puerto.

Boya nº 5 con el pantalán al fondo.

La canal de navegación está señalizada, como en todos los puertos, por una serie de boyas de color y luces verdes y rojas (30 en total) que delimitan la zona de navegación. Las señales verdes marcan el margen derecho de la canal y las rojas el izquierdo desde el punto de vista de una embarcación que entra a puerto (entrando dejaría las verdes a estribor y las rojas a babor). Estas boyas se encuentran numeradas del uno al treinta, pero en este caso también tienen nombres propios. Algunos se refieren a su ubicación en la bahía; otros no, pudiendo encontrarse en algunos de ellos cierto toque poético.

Boya nº 1 ‘Nube’ frente a la isla de La Horadada

Éstos son sus nombres:

1.- Nube11.- Bifurcación Terquisa21.- La Tornada Sur
2.- Las Quebrantas12.- El Caballate22.- Pontejos
3.- La Osa13.- Raos Norte23.- Punta de Parayas
4.- Bifurcación Río Cubas14.- La Comba24.- Pedrosa
5.- Bifurcación Puertochico15.- Raos Sur25.- La Paloma
6.- Las Hueras16.- Marnay26.- Punta la Vara
7.- Bruma17.- Bifurcación Marina27.- Mijares
8.- El Dorao18.- Elechas28.- El Escobal
9.- Comisaría19.- La Tornada Norte29.- Astander
10.- La Pasada20.- La Hierba30.- Espigón de Pontejos
Boya nº 7 ‘Bruma’ con un remolcador esperando la llegada de un barco

En el derrotero del puerto de Santander (https://www.puertosantander.es/docDerrotero/derrotero.pdf) aparece la situación de todas las boyas y balizas de la bahía.

Plano con la ubicación de boyas, balizas y demás señalización en la bahía de Santander. Puede verse a mayor tamaño en https://www.puertosantander.es/balizas/mapaBalizamiento.pdf (Fuente: Puerto de Santander).

Por su parte, la canal de acceso a Pedreña y Somo tiene también bautizadas tres de sus boyas con los nombres personajes locales: Luis Lorenzo, José Bedia y Rubén Laso. Los dos últimos fueron míticos patrones de la trainera de Pedreña (más conocidos el primero como Pepe Bedia y el segundo por su apodo “Michelena”).